F. Altamirano, el portero de San Lorenzo de Almagro, ha sido una figura indispensable en la defensa del equipo. Desde su llegada, ha demostrado ser un jugador confiable, haciendo paradas decisivas en momentos críticos. Su capacidad para leer el juego y comunicarse con la defensa ha mejorado la solidez defensiva del equipo. Altamirano se ha convertido en un ícono para los aficionados, que confían plenamente en su habilidad.