San Lorenzo de Almagro inició el partido con dominio absoluto, Mathías de Ritis y Rodrigo Auzmendi generaron oportunidades claras para el Ciclón. En los primeros minutos, De Ritis ensayó dos remates con perfiles cambiados, el primero un zurdazo rasante que lamió el poste y el segundo un disparo con rosca desde la frontal del área que se cerró tarde. El elenco canario también supo sufrir, al llegar al primer cuarto de hora, el Ciclón de Boedo generó su aproximación más clara, la jugada nació en los pies de Facundo Gulli, quien con puro practicismo recibió en la zona de gestación, giró y de inmediato filtró un pase al espacio para Rodrigo Auzmendi. El delantero les ganó la espalda a los centrales y quedó mano a mano con Nelson Ferreira, intentó batirlo con una definición entre las piernas, pero el guardameta achicó en el momento justo para mantener su portería en cero. Sin embargo, Jorge González Frutos tenía el libreto claro para su equipo, el cual consistía en un repliegue ordenado para, una vez recuperado el balón, activar la transición mediante el juego directo. De esa forma llegó el primer aviso, tras una recuperación en campo propio de Facundo Echeguren, este lanzó de inmediato un pase largo al espacio para Wilfrido Báez. El atacante, antes de tener encima la cobertura de Jhohan Romaña, sacó un derechazo tímido que no logró inquietar al arquero Orlando Gill. Pasando la media hora de partido, Recoleta dio el primer golpe de la noche mediante una transición de manual, la jugada se originó en un disparo mordido de Nicolás Tripichio que fue interceptado por Juan Alexander Franco, este, de primera, activó la corrida de Pedro Ríos, quien arrancó desde campo propio. Antes de atravesar el círculo central, ya en terreno antagónico, cedió un pase con ventaja para el goleador Allan Wlk, quien tuvo tiempo para perfilarse y sacar un implacable zurdazo que terminó ingresando en el descuidado poste del guardameta Orlando Gill. Fue un golpe de autoridad del Canario, que antes de que se cerrara la primera mitad estuvo cerca de duplicar la ventaja. Tras una recuperación de Wilfrido Báez, este abrió rápido por derecha para Allan Wlk, quien de inmediato devolvió el esférico al centro hacia Báez, este había acompañado la acción e intentó controlar la pelota, aunque se le terminó escurriendo, su movimiento sirvió de cortina para Aldo González, este último abrió la cara interna del pie derecho para colocar el esférico, pero un leve desvío en Lautaro Montenegro hizo que el balón se marchara rozando el poste izquierdo del guardameta de la selección paraguaya. La etapa complementaria fue de resistencia pura para el Canario, que prácticamente renunció a la posibilidad de generar peligro para dedicarse a aguantar los embates del dueño de casa. Su propuesta requirió un generoso despliegue físico, coordinación de movimientos y máxima concentración, sobre todo en la última línea, para blindar el arco mediante el esfuerzo colectivo. Además, las veces que el guardameta fue llamado a intervenir, agigantó su figura, especialmente en un mano a mano frente a Alexis Cuello, a quien le achicó el