San Lorenzo de Almagro empató 0-0 con Estudiantes de Río Cuarto en Córdoba, un resultado que refleja su situación de crisis. El rival, que lucha por evitar el descenso, no fue más que un espejo de lo que el Ciclón vive: un equipo con potencial económico pero sin cohesión. La formación azulgrana, valorada en 40 millones de dólares, no logra convertir su presupuesto en resultados. Pipo Gorosito, en su regreso al club, no encontró el camino para liderar una reacción. La falta de profundidad en el mediocampo y la inestabilidad defensiva marcaron el partido.

El plantel, que incluye nombres como Rodrigo Auzmendi, Alexis Cuello y Nicolás Tripichio, sigue sin resolver su identidad. Orlando Gill, en suspensión por el conflicto con Huracán, y Gastón Hernández, recuperándose de una grave lesión, son ejemplos de la dificultad para mantener un plantel competitivo. El empate en Córdoba, en un contexto de octava posición en su zona, deja al Ciclón al borde del descenso. La frase de Pipo Gorosito, "se necesita tiempo y que todos tiremos para el mismo lado", resalta la urgencia de un cambio.

Las lesiones se multiplican: Reali, Blanco, Del Prete, Perrito Barrios y otros están en lista de descarte. La falta de creatividad en el juego y la dependencia de jugadores individuales como Auzmendi no permiten una fórmula estable. El equipo, que no logra ganar ni defender con solvencia, se queda en el 0-0. La frustración de los hinchas y la inestabilidad interna son factores que complican su recuperación.